Síndrome de Burnout, cuando el trabajador ya no puede más

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El día que Ana (nombre ficticio para preservar su intimidad) tuvo serias dificultades para levantarse de la cama e ir a trabajar, se dio cuenta de que necesitaba parar. Llevaba unas semanas con mucho cansancio físico y mental tras haber sido sometida a una carga de trabajo y un estrés muy elevado durante varios meses. Fue entonces cuando decidió acudir al centro de salud, lugar en el que le dieron la baja por ansiedad.

“Tiempo después acudí a un psicólogo porque seguía sin encontrarme bien y allí me explicaron que lo más seguro es que tuviera el síndrome de burnout, también conocido como el síndrome del trabajador quemado. El psicólogo me explicó que no era el primer caso que había encontrado y que, durante la pandemia, varias personas habían sufrido de burnout”.

Cuenta Ana a la revista In Itinere.

Un síndrome con graves consecuencias

El burnout, también denominado síndrome del quemado, es un estado de agotamiento físico, emocional y mental que está vinculado con el ámbito laboral, el estrés causado por el trabajo y el estilo de vida del empleado. Puede tener consecuencias muy graves, tanto en la esfera física como psicológica. Algunas de ellas son: “desinterés, cinismo, despersonalización, problemas de concentración y memoria, cambios de comportamiento, problemas de sueño y reducción del rendimiento” enumera Isabel Aranda, Doctora en psicología y Vocal del colegio oficial de la psicología de Madrid. Además, la Organización Mundial de la Salud contempla el burnout como enfermedad profesional debido a las características que motivan su aparición.

El burnout se vio incrementado después de la pandemia

“El síndrome del trabajador quemado se vio incrementado a la vuelta al trabajo después de la pandemia” explica Aranda. Desde las empresas se detectó “un alto nivel de estrés y un incremento de las bajas laborales” a la vez que se produjo “un incremento del abandono de puestos de trabajo superior a lo habitual”. Para dar respuesta a la situación, “Muchas empresas decidieron ofrecer atención psicológica online a demanda (es decir, sin previa prescripción médica) como vía para reducir el estrés y las bajas” desarrolla la doctora Aranda.

La vocal explica que identificar un síndrome de burnout o de trabajador quemado suele ser complicado, “ya que los síntomas a menudo se confunden con estrés o se deben a un conjunto de factores”. En este sentido, el burnout tiene origen en situaciones laborales “que se perciben como muy demandantes, por altos niveles de presión, ambiente laboral tóxico o condiciones estresantes”.

Puede derivar en un problema grave, de salud mental, como una depresión

Pero, ¿Cómo afecta este síndrome al trabajador? Son varias las afectaciones, pero según nos cuenta Henar Martín, psicóloga colegiada, puede ir “desde un bajo rendimiento en la productividad laboral, hasta la aparición de un clima laboral negativo. Y eso en cuanto al ámbito del trabajo. En el ámbito personal, la persona trabajadora puede ver afectado su nivel de vida, reduciendo el contacto social, debido a que se crea un sentimiento plano, donde no se tiene ganas de nada. Esto puede derivar un problema grave de salud mental para el empleado, derivando, por ejemplo, en depresión”.

“Cuando se llega a la situación, la solución se torna más difícil, por eso es importante prevenirla. Las empresas deben contar con un buen programa de prevención de riesgos laborales, que permita evaluar el clima laboral mediante encuestas, por ejemplo, para saber cómo se siente el trabajador y como son las relaciones entre los compañeros. A la vez, no debemos olvidar que es fundamental que los trabajadores se sientan reconocidos, que demos valor a su opinión y, sobre todo, que se pueda contar con una buena desconexión laboral y digital”.

Henar Martín, psicóloga para In Itinere.

En una nota del Ministerio de Trabajo, concretamente firmada por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo explican que “no hay que confundirlo con el estrés laboral propiamente dicho, ya que considera al burnout como una de las posibles respuestas al impacto acumulativo del estrés laboral crónico, en contextos de servicios humanos”.

Claves para la prevención, en las relaciones personales

Proponen diversas medidas preventivas. A nivel organizativo destacan: realizar la identificación y evaluación de riesgos psicosociales, modificando aquellas condiciones específicas y antecedentes que promueven la aparición de dicho síndrome. Según la doctora Aranda, “Se suele realizar una entrevista inicial donde se evalúan los síntomas, aspectos laborales, aspectos personales, historial médico y se utilizan cuestionarios como el específico Maslach Burnout Inventory que evalúa burnout”. Otras medidas preventivas pasan por establecer programas de acogida que integren un trabajo de ajuste entre los objetivos de la organización y los percibidos por el individuo, establecer mecanismos de feedback o retroinformación del resultado del trabajo o promover el trabajo en equipo, entre otras.

A nivel interpersonal algunas son; fortalecer los vínculos sociales entre los trabajadores, favorecer el trabajo en grupo y evitar el aislamiento, establecer sistemas democráticos-participativos en el trabajo o consolidar la dinámica grupal para aumentar el control del trabajador sobre las demandas psicológicas del trabajo. Y, a nivel individual; tener en cuenta la diversificación de las tareas y la rotación en las mismas, poner en práctica programas de formación continua y reciclaje y mejorar los recursos de resistencia y proteger a la persona para afrontar las situaciones estresantes, entre diversas cuestiones.

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