Las oportunidades se acaban y no hay planeta B

En primera línea de fuego.
El mes de julio fue el más caluroso en la Tierra desde que hay registros.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático de 2023 (COP28) ha sido considerada una oportunidad perdida más frente a la emergencia climática y nos quedamos sin tiempo.

El año 2023 se ha convertido en el año más caluroso de la historia de la humanidad y los efectos del cambio climático ya impactan de forma desastrosa a millones de personas en todo el planeta. Las olas de calor, las sequías extremas, las lluvias torrenciales, los incendios forestales…están causando miles de víctimas mortales y afectan gravemente a las condiciones laborales y el bienestar de la clase trabajadora del mundo.

Se deben destinar fondos internacionales suficientes a la adaptación y a las pérdidas y los daños de los países y comunidades más vulnerables. Unos fondos que, en ningún caso, deberían agravar la deuda de los países del sur. Para ello, los gobiernos deben cumplir los compromisos adquiridos. Son necesarios fondos internacionales suficientes para la adaptación y la recuperación de las pérdidas y daños de los millones de personas del Sur global, que se ven obligadas a abandonar sus hogares por las consecuencias climáticas.

Además, es fundamental iniciar de forma inmediata transformaciones para afrontar la crisis climática en las políticas energéticas, urbanas, agrarias, sociales y económicas, que protejan a las personas, especialmente a las personas trabajadoras, mujeres y colectivos más vulnerables.

Si no hacemos algo ya, pasaremos el punto de no retorno y sólo nos quedará ver como el planeta, y todo lo que hay en él, desaparece.

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