Desinformación y redes sociales: navegar en un mar de contenidos tóxicos

La necesidad de avanzar en la alfabetización mediática se torna esencial ante un panorama en el que la batalla por la verdad se libra en internet, donde los bulos se multiplican en momentos especialmente sensibles

“Mentir constantemente no tiene como objetivo hacer que la gente crea una mentira, sino garantizar que nadie crea en nada”, escribía la filósofa Hannah Arendt. Hoy, sus reflexiones cobran más vigencia que nunca ante la que es una de las mayores amenazas a las que se enfrenta nuestro modelo de convivencia: la desinformación, un fenómeno conocido pero que se ve amplificado por el papel de las redes sociales.

La filósofa añadía que “un pueblo que ya no distingue entre la verdad y la mentira no puede distinguir entre el bien y el mal: un pueblo privado del poder de pensar”. Lo cierto es que la percepción inicial es que el volumen de veneno y de falsedades vertidas es monumental. De hecho, según el estudio Calidad de la Democracia (III), realizado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), entre el 8 y el 15 de abril, el 80,7% de españoles cree que los medios de comunicación difunden bulos.

Pero esto no es todo. Cerca de un 40% de los españoles admite que no es capaz de distinguir entre una información real y un bulo, según una encuesta elaborada por la consultora Asesores. Este mismo análisis destaca que un 55% de la población cree que las redes sociales son el lugar donde más abunda la desinformación y un 83% considera que las falsedades han aumentado en el último año.  

La situación se vuelve más preocupante en el caso de las personas menores de edad. Así, uno de cada cuatro adolescentes no contrasta nunca una información de la que recela y quienes sí lo hacen recurren en la mayoría de casos a la familia y a sus amistades cercanas, que podrían estar recibiendo el mismo tipo de desinformación, según datos de Save The Children recopilados en su informe Desinformación y discursos de odio en el entorno digital.

El camino hacia la alfabetización mediática

En este punto, surge el debate sobre la necesidad de impulsar la alfabetización mediática e informacional. Según datos de la Comisión Europea, el 34% de la población española no tiene competencias digitales básicas. Por lo tanto, la búsqueda de una mayor y mejor educación y criterio digital es algo que debería incumbir a toda la sociedad y no solo a los más jóvenes.  

A juicio del subdirector general para la Comunicación e Información de la UNESCO, Tawfik Jelassi, “la alfabetización mediática e informacional puede ayudar a mejorar nuestra comprensión de temas clave para el desarrollo sostenible, incluyendo la gobernanza de Internet, el pluralismo de los medios de comunicación, la transformación digital y la IA”. Así, para Jelassi, “aprender y aplicar la alfabetización mediática e informacional es esencial para el diseño de políticas públicas relacionadas con estas áreas”.

En este sentido, este tipo de formación puede jugar un papel clave y convertirse en todo un antídoto ante los retos que plantea la revolución digital y la irrupción acelerada de la inteligencia artificial (IA). “La alfabetización mediática es nuestra defensa mientras no existan herramientas tecnológicas que garanticen la protección de la ciudadanía, especialmente de los menores”, expresaba el presidente del Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA), Domi del Postigo, en una reciente entrevista en la Cadena Ser.

Collage joven con móvil

Los bulos y la desinformación están a la orden del día y proliferan día sí y día también. Pero hay momentos en los que se multiplican y ocupan más espacio. Ocurre en las tragedias y emergencias o en los momentos especialmente sensibles por cuestiones políticas, como puede ser en procesos electorales.

Una espiral de acción y reacción

Los expertos coinciden en que la difusión de bulos por parte de la ciudadanía durante situaciones de crisis puede ser una reacción normal ante la falta de información y la incertidumbre que suelen generar estos escenarios.

Sin embargo, no hay que olvidar que este fenómeno se debe a una cierta espiral de acción y reacción, como explica el catedrático de Periodismo en la Universidad de Navarra y experto en desinformación Ramón Salaverría en la revista SINC: “Por una parte, hay una acción deliberada: una iniciativa de agitadores que, mediante la desinformación y la divulgación de teorías de la conspiración sin base factual, buscan ganar adeptos para ideologías populistas o movimientos negacionistas. A veces también lo hacen simplemente por ganar dinero. En esta categoría también podemos encontrar algunos irresponsables que aprovechan este tipo de circunstancias para buscar notoriedad”.

Luego, continúa el profesor, está la segunda parte: “La reacción ciudadana que, guiada por el descontento y la falta de referentes claros, empieza a desarrollar comportamientos que tienen su origen en el contenido desinformativo”.

Los bulos de la DANA: más allá del negacionismo climático

La proliferación de noticias falsas en momentos de crisis puede suponer graves riesgos para la integridad de las personas. Es precisamente lo que sucedió el pasado mes de octubre cuando la DANA asoló Valencia dejando más de 200 víctimas mortales. La ONG Greenpeace denunció “la difusión de bulos que entorpecen tanto las labores de rescate y ayuda como las soluciones que se deben poner en marcha para reducir el riesgo y los impactos de estos eventos”.

En concreto, la entidad sin ánimo de lucro identificó hasta seis contenidos falsos diferentes que corrían por las redes sociales. “El negacionismo, los bulos y la ausencia de medidas para frenar, mitigar y adaptarnos al cambio climático pueden costar vidas”, recordó la asociación ecologista a través de un comunicado.

Meses después, y según el Informe Anual de Seguridad Nacional, elaborado por el Departamento de Seguridad Nacional de Presidencia del Gobierno, se ha sabido que el Kremlin aprovechó la catástrofe de la DANA para intentar generar la desconfianza de la sociedad española en sus instituciones democráticas, deslegitimar el apoyo de España a Ucrania y proyectar una imagen internacional de caos.

En concreto, el informe señala que “con ocasión de la crisis acaecida en nuestro país tras el paso de la DANA el 29 de octubre de 2024, el ecosistema de propaganda y desinformación pro-Kremlin, con carácter oportunista, amplificó y adaptó narrativas desinformativas preexistentes en su beneficio”.

“Los actores prorrusos se focalizaron en promocionar la desconfianza ciudadana en las instituciones públicas, deslegitimar el apoyo a Ucrania so pretexto de la necesidad real de ayuda a zonas afectadas por la DANA y en proyectar una imagen de país sumido en el caos”, añade el estudio.

La verdad, primera víctima de la guerra cultural

“La verdadera oposición son los medios y la forma de lidiar con ellos es inundar el terreno con mierda”. Son unas palabras que pronunció el que fuera jefe de Estrategia de la Casa Blanca en 2018, Steve Bannon, durante el primer mandato de Donald Trump. Una estela que no solo ha seguido, sino también exacerbado, quien ocupaba hasta hace unas semanas ese mismo puesto: el dueño de la red social X, Elon Musk.

Ilustración de Elon Musk
Elon Musk visto por Lumpen

Esta alianza reforzó el papel de la red social X como uno de los elementos clave en la difusión de desinformación. El paso hacia delante de Musk en la Administración Trump tambaleó los cimientos de lo que había sido hasta el momento la red social que antiguamente se identificaba con el símbolo de un pajarito. Muchas personalidades del mundo de la política, el periodismo y la cultura abandonaron sus cuentas, pero lo cierto es que, hasta ese momento, y según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de La Sabana, en Colombia, cerca del 75% de los periodistas empleaba Twitter (hoy X) para investigar e identificar tendencias.

Lo que queda claro hoy es que desde que Musk es dueño de la red social, la plataforma ha cambiado en sus algoritmos y en ella han crecido fenómenos como la polarización y la desinformación. A juicio del profesor de Comunicación Social en la Universidad de La Sabana, Sebastián Silva, se trata de “escenarios en los que Donald Trump se mueve como pez en el agua”. Y ese es uno de los principales planos en los que se libra la guerra informativa.

FUENTES:
Calidad de la Democracia (III) - Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) https://www.cis.es/documents/d/cis/es3497mar-pdf
Encuesta elaborada por la consultora Asesores https://www.rtve.es/noticias/20250121/desinformacion-internet-40-espanoles-no-sabe-detectar-bulo/16416092.shtml#:~:text=Cerca%20de%20un%2040%25%20de,sobre%20la%20desinformaci%C3%B3n%20en%20Internet.
Desinformación y discursos de odio en el entorno digital – Save The Children https://www.savethechildren.es/sites/default/files/2024-09/Desinformacion_y_discursos_de_odio_en_el_entorno_digital.pdf
Nota de prensa de la UNESCO https://www.unesco.org/es/articles/herramientas-innovadoras-de-la-unesco-para-la-alfabetizacion-mediatica-e-informacional
Entrevista a Domi del Postigo en la Cadena Ser https://cadenaser.com/andalucia/2025/05/24/domi-del-postigo-alfabetizar-es-defender-la-democracia-y-dar-esperanza-al-periodismo-radio-sevilla/
Ramón Salaverría en la revista SINC https://www.agenciasinc.es/Entrevistas/En-situaciones-de-emergencia-los-bulos-multiplican-el-desconcierto-y-el-miedo-de-la-gente
Comunicado de Greenpeace https://es.greenpeace.org/es/sala-de-prensa/comunicados/el-negacionismo-y-los-bulos-pueden-costar-vidas/
Informe Anual de Seguridad Nacional https://www.dsn.gob.es/sites/default/files/2025-05/IASN2024%20ACCESIBLE.pdf
Declaraciones de Bannon https://elpais.com/tecnologia/2024-11-24/de-bannon-a-musk-la-decada-que-convirtio-la-desinformacion-en-la-nueva-normalidad.html
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Bulos, DANA, Desinformación, Elon Musk, Redes sociales, Trump
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